martes, 3 de agosto de 2010

La Renga: 2 canciones

Veneno
En un rincón de las sierras donde arden las estrellas,
dejé mi herida abierta en un valle de penas.
Casi sin darte cuenta se te puede enfermar el corazón,
cuando uno menos lo espera,
el veneno ya está en tus venas.
En un río de deshielo, al sol de una mañana
trajeron en un cuerpo a un ángel de montaña,
un par de ojos negros te pueden robar la ilusión
y no hay cura ni remedio que te haga ver mejor.

La luna y mi suerte, rompieron el encanto
perdí mi sueño en la noche que el ángel se hizo diablo.
Un par de ojos negros te pueden robar la ilusión
y no hay cura ni remedio que te haga ver mejor.

En un rincón de las sierras donde arden las estrellas,
dejé mi herida abierta en un valle de penas.
Casi sin darte cuenta se te puede enfermar el corazón,
cuando uno menos lo espera,
el veneno ya está en tus venas.

La balada del diablo y la muerte
Estaba el diablo mal parado en la esquina de mi barrio
ahi donde dobla el viento y se cruzan los atajos.
Al lado de él estaba la muerte,
con una botella en la mano me miraban de reojo
y se reían por lo bajo.
Y yo que esperaba no sé a quién,
al otro lado de la calle del otoño
una noche de bufanda que me encontró desvelado,
entre dientes oí a la muerte que decía así:

Cuántas veces se habrá escapado,
como laucha por tirante
y esta noche que no cuesta nada, ni siquiera fatigarme,
podemos llevarnos un cordero, con solo cruzar la calle.
Yo me escondí tras la niebla y miré al infinito,
a ver si llegaba ese que nunca iba a venir.

Estaba el diablo mal parado en la esquina de mi barrio,
al lado de él estaba la muerte,
con una botella en la mano.

Y temblando como una hoja,
me crucé para encararlos,
y les dije, me parece que esta vez
me dejaron bien plantado.
Les pedí fuego y del bolsillo
saqué una rama pa'convidarlos
y bajo un árbol del otoño
nos quedamos chamuyando,
me contaron de sus vidas,
sus triunfos y sus fracasos,
de que el mundo andaba loco
y hasta el cielo fué comprado
y más miedo que ellos dos,
me daba el propio ser humano.
Y yo ya no esperaba a nadie,
y entre las risas del aquelarre
el diablo y la muerte se me fueron amigando,
ahí donde dobla el viento y se cruzan los atajos,
ahí donde brinda la vida en la esquina de mi barrio.

Disco: Despedazado por mil partes, Año: 1996 / Polygram / CD y Cassette
Nota: Disco de oro al tercer día.
Canciones:
1. Desnudo para siempre (o Despedazado por mil partes)
2. A la carga mi rocanrol
3. El final es en donde partí
4. Balada del diablo y la muerte
5. Cuando vendrán
6. Psilocybe mexicana
7. Paja brava
8. Lo frágil de la locura
9. Veneno
10. El viento que todo empuja
11. Hablando de libertad

Información técnica:
Chizzo: guitarra y voz
Tete: bajo
Tanque: batería
Chiflo: saxo y trompeta
Manu: saxo y harmónica

Gaby: manager
Productor artístico:Ricardo Mollo, La Renga
Técnico de grabación y mezcla: Tony Peluso
Grabado en: Estudios Ion
Mezclado en: Estudios Panda
Mazterizado por: Tony Peluso en Los Angeles
Todos los temas pertenecen a Gustavo Nápoli, excepto "Veneno" de La Negra (Marcelo Ferrari)

Despedazado por mil partes es el cuarto álbum grabado por La Renga. Su título proviene del texto de la canción "Desnudo para siempre (o Despedazado por mil partes)".
De este CD surgieron varias canciones muy importantes para lo que es el mundo de La Renga. Se podría decir que este disco fue el que más hizo crecer la cantidad de seguidores que tenía la banda.
Entre estas canciones se encuentran "Balada del Diablo y la Muerte" que, junto a "El revelde", del álbum La Renga, son las canciones más conocidas por los que no son adeptos a la banda.
La última pista, "Hablando de la libertad", se convirtió en el cierre de todos los conciertos de la banda.
Músicos invitados
En "Psilocybe mexicana" y "Paja brava" participó Max con la percusión.
En "El viento que todo empuja" performó Cafú con su saxo barítono


Arte de tapa: En una pintura como fondo, una banda circular de colores cálidos y suaves con la doble inscripción de "DESPEDAZADO POR MIL PARTES", arriba y abajo.
Sobre este círculo, un dibujo de la cabeza coronada de un ángel, con sus respectivas alas. Sin embargo, al invertir esta imagen, lo que previamente era un ángel alado, pasa a ser una especie de demonio con el cráneo partido a la mitad y con el hueco de las fosas nasales a la vista.
Cierra todo en logo La ReNGa, rojo de borde gris, en la esquina inferior derecha.
Las ilustraciones son de Marcelo Zeballos; el diseño gráfico es del Estudio Del Federico.

Fuente y links:

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